Este personaje es la cabeza de linaje de la familia orduñesa de Herrán y debió nacer en el lugar de Herrán hacia el primer tercio del S. XV, pasando a avecindarse a Orduña a mediados de dicho siglo.
Fue hijo de Fenán Gómez de Herrán, segundón de la casa solar de San Martín de Herrán, razón que justifica su emigración a otras tierras, quedando en Herrán al frente de la casa solar su primo carnal Juan Gómez de Herrán.
La predilección por Orduña hay que buscarla en la economía castellana medieval y en el comercio de la lana. Orduña era la ruta natural, casi obligada, para el transporte de la lana desde los centros de producción en las sierras de La Rioja, Soria y Segovia a la ciudad de Burgos, centro de transformación por antonomasia. Desde allí, una vez perfectamente lavada y empacada en fardos, la lana era conducida con preferencia al puerto de Bilbao, de donde era embarcada a los puertos de Flandes y en especial a Brujas, en donde llegó a haber en la Edad Media y principios de la Moderna un poderoso consulado de mercaderes vascongados.
La ruta de Burgos a Bilbao debía pasar forzosamente por Orduña y la depresión geológica que la circunda, salvando bruscamente un desnivel de casi 500 m. Por todo ello, Orduña era un activo centro de operaciones comerciales, desde donde se controlaban incluso los fletes de las naos para el transporte de la lana hasta Flandes.
Todo este comercio se realizaba al por mayor, y no suponía detrimento alguno para la nobleza o hidalguía de quienes lo practicaban, llegando a ser una importante fuente de ingresos incluso para muchas de las principales casas de la nobleza castellanas.
(Juan Vidal-Abarca: Los Herrán: Historia y Genealogía de una familia vasca; Azterlanak, 1993).